En todas partes hemos leído o simplemente hemos escuchado que el papel de las metas es de suma importancia en nuestras vidas. Y todas concuerdan que una vida sin ellas, es como un automóvil sin conductor: nos lleva al desastre.

En todas y cada una de las actividades que realizamos en nuestra vida cotidiana tenemos un objetivo que alcanzar, siendo el motor de esta acción la necesidad de poder brindar un equilibrio, saciar un interrogante o bien satisfacer una necesidad, y es tal la importancia de ello que es prácticamente el motor que pone en marcha nuestras decisiones que tomamos para alcanzarlas.


Una meta no es más que el fin hacia el que se dirigen las acciones o deseos. Se habla de meta o metas en la vida para hablar de los objetivos que se pretenden alcanzar en la vida. Se trata de objetivos abstractos aunque puedan ir asociados a objetivos concretos.


Sin embargo, muchos andan por la vida sin una meta fija u objetivo bien definido. Por más que busquen no logran dar con aquellas cosas que lo motivan a continuar día a día a realizar las actividades para lograr su cometido. En cambio, otros tienen una meta por la cual luchar pero la diferencia es que no se las han fijado ellos sino que las siguen porque se las han impuesto o porque todo el mundo a su alrededor espera que sea eso lo que ellos hagan.

El establecimiento de metas u objetivos en nuestra vida cotidiana es una de las formas de poder lograr la motivación necesaria para la realización de una actividad, teniendo para ello una planificación que nos permita arribar de manera satisfactoria a su cumplimiento, contando con los requerimientos o conocimientos que el resultado que queremos lograr necesite.
Sin darnos cuenta, constantemente estamos sometidos (en mayor o menor medida) a una meta que nos proponemos sin pensarlo: llegar al destino que nos propusimos llegar cuando estamos viajando, tener una cena romántica con nuestra pareja al finalizar la semana, elegir la carrera universitaria de la cual pensamos vivir… ¿ves? Todos los días nos podemos metas, por más pequeñas que sean.
Tener una meta bien establecida, es la que nos da esas ganas de levantarnos todos los días a hacer lo que sea necesario para llegar a ella. Tomemos el ejemplo de la cena romántica con tu pareja al final de la semana. Como tienes esa meta bien definida, todos los días te levantarás con ánimos de realizar las actividades necesarias para obtener el dinero y hacer de esa noche, la más especial.


Obtener una imagen clara y específica sobre un objetivo automáticamente eleva tu nivel de auto-confianza. Los objetivos claros dinamizan y te motivan para lograr mayores niveles de éxito en todos los aspectos de tu vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *